jueves, 10 de mayo de 2007

Con el espiritu afiebrado

En un aullido de perro, la voz desesperada de mi madre

En el goteo de una llave, el dolor de mi padre

En la brisa que se cuela en mi ventana, el llanto de una mujer

Y en el calofrío de aquella brisa en mi espalda, el entumecimiento febril

De mi esperanza.

Rezo, Rezo, Rezo, al corazón de los virtuosos que acompañan al Padre

Imploro con devoción a la madre de Dios para que perdone estas palabras

Pues bien sabe ella que debiera estar con todo el peso de mi existencia sobre mis rodillas.

Aun así, rezo por mi madre, rezo por mi padre

y rezo un ahogado y culpable grito

Por la soledad solitaria de aquella mujer.

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AUTOR

- No leer las paginas culturales de los diarios; - Lavarse las manos antes de ingerir alimentos; - No salir, salvo emergencia, del domicilio; - Escuchar a las personas de acción que hablan poco.