jueves, 10 de mayo de 2007

La ciudad perdida

Es en la ciudad perdida

Ser en ella

Bajo aquellas estrellas que relampaguean de veras

Bajo el tibio y fértil suelo soy por fin

¡qué no existe!

Vi a personas sin atavíos deambular en ella,

Alimentarse de sus frutos

Eran miles o millones: no lo sé

La mayoría mantenían una posición poco usual

Yacían decúbito dorsal bajo el alero de las múltiples arboledas que allí habían,

Como momificadas, con la cabeza erguida mirando, otras con la cabeza en descanso,

Otras mirando un punto fijo y otras simplemente con la mirada centelleante

Este escenario particular se parecia demasiado al infierno o al paraíso; todavía no lo decido.

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AUTOR

- No leer las paginas culturales de los diarios; - Lavarse las manos antes de ingerir alimentos; - No salir, salvo emergencia, del domicilio; - Escuchar a las personas de acción que hablan poco.