miércoles, 21 de noviembre de 2007

Visión

Durante siglos hemos recreado tu imagen
contestes en tu fisonomía, que se la quisiera el más bien armado modelo de Versace. Cada fibra de tu cuerpo mortal esta hecha de la más fina de las pieles.

Hemos interpretado tus palabras del modo que mejor conviene a una persona diligente en su conducta cívica.

Hemos despojado de la vida al justo y en querellas atroces entregado la nuestra.

No nos hemos amilanado frente al verdugo.

Hemos renunciado a la Vida, dedicados a la mendicidad

Procreado en tu nombre

hemos entregado nuestra vida a una mujer bendita.

Enclaustrados, cansados de repetir tu nombre. Tu nombre se ha gastado en viles petitorios.


Para quienes no han acudido al llamamiento:


Deberían cambiar su alimentación

Deberían hacer pactos con los pragmáticos

acallar las pasiones exquisitas

dejar de jugar

dejar la mala costumbre

dejar el juego maldito.

Poner fichas en algún partido político

Hacer amistad con un cura

No confiar nunca más en el desorden de los sentidos.

Transigir de una vez por todas, y hasta la herida.

Vivir como hombres de Dios, con quienes solo tenemos en común la Sangre.

Jorge Luis Borges, Arte poética

Mirar el río hecho de tiempo y agua
Y recordar que el tiempo es otro río,
Saber que nos perdemos como el río
Y que los rostros pasan como el agua.

Sentir que la vigilia es otro sueño
Que sueña no soñar y que la muerte
Que teme nuestra carne es esa muerte
De cada noche, que se llama sueño.

Ver en el día o en el año un símbolo
De los días del hombre y de sus años,
Convertir el ultraje de los años
En una música, un rumor y un símbolo,

Ver en la muerte el sueño, en el ocaso
Un triste oro, tal es la poesía
Que es inmortal y pobre. La poesía
Vuelve como la aurora y el ocaso.

A veces en las tardes una cara
Nos mira desde el fondo de un espejo;
El arte debe ser como ese espejo
Que nos revela nuestra propia cara.

Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
Lloró de amor al divisar su Itaca
Verde y humilde. El arte es esa Itaca
De verde eternidad, no de prodigios.

También es como el río interminable
Que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo
Y es otro, como el río interminable.

martes, 20 de noviembre de 2007

Charles Boudelaire, Las Flores del Mal...

HIMNO A LA BELLEZA

¿Vienes del cielo profundo o surges del abismo,
Oh, Belleza? Tu mirada infernal y divina,
Vuelca confusamente el beneficio y el crimen,
Y se puede, por eso, compararte con el vino.

Tú contienes en tu mirada el ocaso y la aurora;
Tú esparces perfumes como una tarde tempestuosa;
Tus besos son un filtro y tu boca un ánfora
Que tornan al héroe flojo y al niño valiente.

¿Surges tú del abismo negro o desciendes de los astros?
El Destino encantado sigue tus faldas como un perro;
Tú siembras al azar la alegría y los desastres,
Y gobiernas todo y no respondes de nada,

Tú marchas sobre muertos, Belleza, de los que te burlas;

De tus joyas el Horror no es lo menos encantador,

Y la Muerte, entre tus más caros dijes,

Sobre tu vientre orgulloso danza amorosamente.

El efímero deslumbrado marcha hacia ti, candela,
Crepita, arde y dice: ¡Bendigamos esta antorcha!
El enamorado, jadeante, inclinado sobre su bella
Tiene el aspecto de un moribundo acariciando su tumba.

Que procedas del cielo o del infierno, qué importa,
¡Oh, Belleza! ¡monstruo enorme, horroroso, ingenuo!
Si tu mirada, tu sonrisa, tu pie me abren la puerta
De un infinito que amo y jamás he conocido?

De Satán o de Dios ¿qué importa? Ángel o Sirena,
¿Qué importa si, tornas —hada con ojos de terciopelo,

Ritmo, perfume, fulgor ¡oh, mi única reina!—

El universo menos horrible y los instantes menos pesados?


AUTOR

- No leer las paginas culturales de los diarios; - Lavarse las manos antes de ingerir alimentos; - No salir, salvo emergencia, del domicilio; - Escuchar a las personas de acción que hablan poco.